El Darno consagra con su canto nuestro templo, y Mario Calandra, hombre de libros siempre dispuesto, amable y solidario, atiende a las vibraciones del paisaje.
via Daniel Israel Ginerman דניאל ישראל גינרמן https://www.facebook.com/danielginerman/photos/a.985979261477348/4377675388974368/?type=3
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